Mientras los vecinos esperan que se acabe la tercera fase del proyecto, el reloj solar ya es oficialmente el más alto del mundo. Una esfera interpretativa aguarda ser para ser colocada en su entorno.
Hasta ahora, otro gigante solar del tiempo instalado en Estados Unidos mantenía el récord desde hace 22 años. “La noticia me fue comunicada por correo electrónico desde la sede central de Londres de la empresa Guinness World Record y, como autor, esto significa para mí un hito muy importante en mi carrera internacional como paisajista”, cuenta con gran satisfacción el artífice del proyecto, Juan Antonio Ros, para quien esta obra siempre ha tenido siempre una energía especial. “Este reconocimiento también significa que la ciudad podría explotar adecuadamente este recurso que reviste gran interés para muchos colectivos de personas internacionalmente (viajes, multimedia, turismo, naturaleza, astronomía, enciclopedias…) y prácticamente no requiere costes de mantenimiento”, añade el ingeniero.
Y el pasado viernes, el propio Ros hacía conocedores de la buena nueva a los miembros Asociación de Vecinos de Vadorrey, desde donde han mostrado una lucha constante porque este proyecto se complete . “Recibimos la noticia y estamos encantados porque esto nos ha dado fuerzas para seguir insistiendo en que se lleve a cabo de una vez por todas la tercera y última fase del proyecto”, explica Pablo Polo, presidente de la Asociación de Vecinos de Vadorrey.
La esfera simboliza un asteroide, con cinco cráteres de diversos tamaños. Una de estas depresiones contiene un Sol humano con cara de preocupación “al borde de la pena, por las cuestiones ambientales que observa en nuestro planeta”.
Otra depresión aloja los textos explicativos de uso del Reloj de Sol. Los tres cráteres más pequeños son figurativos y tienen contenido emocional y el escudo de la ciudad como marca. Asimismo, el asteroide tiene por fuera las mismas 16 palabras que tiene la base del gnomon gigante, creando una simbiosis entre estos dos singulares cuerpos del Parque Solar.
“Con la instalación de esta esfera interpretativa los ciudadanos podrían sacar el máximo partido a lo que ya está construido hasta la fecha, el trabajo ya está finalizado y a la espera de que el Ayuntamiento de Zaragoza autorice su colocación, que aunque no podemos concretar, creemos que será en breve”, concluye Ros.
Desde el consistorio se ha manifestado en varias ocasiones el compromiso de habilitar la zona para su tránsito, objetivo de la tercera fase, pero nunca se ha dado fecha de terminación del conjunto y, temporalmente, está paralizado desde la última intervención en 2011.
“En el barrio tenemos la necesidad de cerrar la cicatriz urbanística que supone La Plaza del Tiempo. Creemos que los pasos dados son excesivamente lentos, aun sabiendo que la época no es la más idónea para el gasto público”, explica el presidente de la Asociación de Vecinos de Vadorrey.
En la madrugada del 4 de julio de 2011 se procedía a colocar la segmentación horaria en el pavimento de la plaza, actuación integrada en la segunda fase del proyecto. “Pensamos que los trabajos continuarían entonces, pero dos años después seguimos igual”, lamenta el presidente.










